Hay cosas que no se pueden escapar. Por ejemplo, esta lección de literatura del OTRORA (licencia que me permito) jugador del Real Madrid:
Como comentábamos en anteriores ocasiones, esto tiene un aspecto menos bueno que es la imposibilidad de haber comparado distintos proyectos con distintas formas de actuar, proceso que sin duda enriquece el proceso.
Dada esta demostración de estilo, no nos puede extrañar que en una frase posterior sintetize las directrices máximas que garantizan el éxito:
El proyecto deportivo que sin duda tiene un diseño concreto, debe cristalizarse en los próximos días en incorporaciones que vayan llegando en cascada, intentando que los primeros sean aquellos que formarán parte en el proceso de decisión.
Al final de un post de Enrique Dans sobre publicidad en Tuenti, dice así:
DISCLAIMER: sigo sin tener nada que ver con Tuenti, más allá de conocer a varias personas en la compañía y de tener por eso un buen acceso a información sobre sus iniciativas. Ah, y de que mi hija se pase media vida ahí metida
(las negritas son mías).
Es lo que dice Iván (al que le estoy buscando mote) en su primera crítica de su flamante blog. En este párrafo:
Fuimos a los Kinépolis Madrid, [...] concebidos para el consumo masivo indiscriminado en el que la frontera entre engullir comida o celuloide es borrosa. Pero es que eso me importa un huevo. Me da igual a qué vaya la gente a ese lugar. [...] Admito ver cine de guerrilla, aquel que se hace con lo poco que se tiene, pero verlo en un cine “de guerrilla” ya me cuesta más (le suele hacer un flaco favor a la película). La pena de estos cines es que no tengan versiones originales.
En cuanto a la película en sí, Che, el argentino, os lo resumo:
Pero no me convence.
A todo esto, tengo otras propuestas para Steven Soderbergh:
- Koba, el georgiano
- Adolfo, el alemán
- Paco, el gallego