Tengo problemas de personalidad
Según El villano que llevo dentro (un test de Swatch):

Práctica de definir los distritos electorales con formas caprichosas, para salir favorecido en los votos. Aquí en la wikipedia (de donde copio todo). El pionero fue Elbridge Gerry, gobernador de Massachusetts (dos eses al principio, dos tes al final), que allá por 1812 firmó la redefinión de los distritos electorales quedando uno con forma de salamandra:

La idea es simple: en sistemas electorales no proporcionales, donde el ganador se lleva todo, uno diluye el voto de los contrarios para que no se coman un rosco. Por ejemplo: tenemos 36 verdes y 28 magentas, en 4 distritos electorales. Pues según se definan los distritos:

Se puede hacer:
Y no es algo del pasado, citando a la wikipedia (negritas mías):
The introduction of modern computers alongside the development of elaborate voter databases and special districting software has made gerrymandering a far more precise science.
Tanto es así que en 2004 se intentó una fajita en Texas (en 2006 se cambia otra vez).

Y todo esto del Gerrymandering me lo encontré por aquí.
Al parecer, la película “Tiro en la cabeza” describe un día en la vida de un etarra. Resulta que hay cierta polémica, entre otras cosas, por alguna declaración de intenciones del director:
El terrorista es una persona normal, y en toda persona normal existe un monstruo, más en los hombres que en las mujeres.
Y Santiago González propone otro guión, para poner las cosas en perspectiva:
Con un mínimo retoque en el guión, Rosales podría hacer una aportación interesantísima a la lucha contra la violencia de género: Vemos a lo lejos a un tipo: se levanta, compra el periódico, toma café, compra un disco en FNAC, pasea, acaricia a un niño, saca dinero del cajero y pasea hasta un descampado mientras anochece en los límites de la ciudad. Ruido ambiental, claxon, alguna sirena. Aborda a una chica con una navaja en la mano en el minuto 81 de la película, momento en que la cámara se acerca. La viola y estrangula mientras grita reiteradamente: “¡Puta!”
Que se masturben, ya es demasiado (prueba de aside).
Problema: toda información sacada de Google tiene sesgo, ya que la gente que usa Google no es, ni mucho menos, una muestra representativa de la “sociedad”, sino sólo de gente que usa Internet. Y si lo usa mucho, es bien gente i) que trabaja poco, ii) que tiene acceso a internet en su trabajo y iii) que es un poco frikazo.
Aún así, con Google Trends uno puede perder mucho el tiempo. Por ejemplo, comparando cuánto se buscó en Google “cristiano ronaldo” y “robinho”:


Y así, hasta aburrirse (y ya me huelo yo para qué lo va a usar los selectos lectores de esto).
Es lo que dice Iván (al que le estoy buscando mote) en su primera crítica de su flamante blog. En este párrafo:
Fuimos a los Kinépolis Madrid, [...] concebidos para el consumo masivo indiscriminado en el que la frontera entre engullir comida o celuloide es borrosa. Pero es que eso me importa un huevo. Me da igual a qué vaya la gente a ese lugar. [...] Admito ver cine de guerrilla, aquel que se hace con lo poco que se tiene, pero verlo en un cine “de guerrilla” ya me cuesta más (le suele hacer un flaco favor a la película). La pena de estos cines es que no tengan versiones originales.
En cuanto a la película en sí, Che, el argentino, os lo resumo:
Pero no me convence.
A todo esto, tengo otras propuestas para Steven Soderbergh:
Porque me acabo de enterar de que
los artistas están muy compensados en los escenarios, tratamos de hacer un festival urbano ecléptico.
Y a mí me vuelve loco el eclepticismo.
